viernes, 19 de septiembre de 2014

Los celos

¿Por qué los niños tienen celos?
¿Por qué se dice que son normales?

 
Los niños acostumbran a tener celos cuando tienen un hermano porque se sienten vulnerables, tristes, desorientados o incluso enfadados. Es normal pues hay muchos cambios: para muchos es la primera vez que duermen en casa de los abuelos o primos. Tienen miedo a perder los cuidados y mimos de sus papás que ahora tienen otras obligaciones y menos tiempo para él y esto les hace comportarse de un modo diferente y molesto, pues los papás no siempre pueden asumir más imprevistos.

Si entendemos esto, si nos ponemos en el lugar del niño, si tenemos paciencia para hacerle entender que se le quiere igual y se lo demostramos, los comportamientos extraños irán desapareciendo.

El desarrollo cognitivo de los niños les ayuda a madurar estos sentimientos y sobre todo a verbalizarlos, hay que darles la oportunidad de que lo hagan. Por eso nuestra forma de actuar, como padres, tiene un peso determinante en la duración y en la expresión de los celos y sobre todo en la forma de vivirlos.

 Es bueno:
  • Ser más pacientes y tolerantes con él.
  • Destacar lo bueno, lo positivo que tiene, es y hace.
  • Ignorar ciertos comportamientos negativos, incluso haciendo ver que no los vemos.
  • Quizás ser un poco menos exigente durante un tiempo (solo es un niño pequeño).
  • No intervenir en todas las pequeñas rencillas, peleas o roces que se producen en la convivencia entre hermanos: que aprendan a pactar.
  • Abrazarle, demostrarle que seguimos estando a su lado, que le queremos, que somos sus padres, que siempre estaremos a su lado y que le ayudaremos.
  • No hablar de él ni de su comportamiento delante de otras personas, aunque sea un niño y parezca distraído en otras cosas.
  • No compararle con otros niños o con su hermano. Las comparaciones  producen un dolor añadido que no lleva a nada. Cada persona es como es, todos tenemos mucho por aprender.
  • Procurar que cada niño tenga tiempo con mamá y papá a solas, que tengan sus propias cosas, sus gustos y amigos, es decir, que cada cual tenga su propia vida.

Por tanto volvemos al inicio, aceptando que se necesita un tiempo de adaptación a los cambios, y esto es normal, nos pasa a todos, el que los celos sean más grandes o pequeños está muy relacionados con los cambios,  unos son inevitables y otros son evitables.

martes, 16 de septiembre de 2014

Novedades Tu Pediatra Online

Apreciados padres: 

En abril de este año nos propusimos darnos a conocer y ganarnos vuestra confianza. Os hemos ofrecido consultas gratuitas, hemos estado más activas en las redes sociales y hemos iniciado el envío de newsletters a todos los que os habéis registrado en nuestra página web.

¡HEMOS REALIZADO 1.000 CONSULTAS GRATUITAS!

Creemos que con éxito, pues muchos habéis repetido.
Próximamente en la web encontraréis cambios sobre el tipo de consulta y tendréis dos opciones:

  •  ¿Cuál es tu pregunta? La resolveremos vía email por el módico precio de 5€ y la respuesta será dentro del mismo día.
  • ¿Cuál es tu consulta? Podrás realizar una consulta interactiva inmediata por teléfono, chat y/o video llamada de 15-20 minutos a 25€.
Todo ello para ofreceros un servicio cómodo, rápido, moderno, sin desplazamientos y con pediatras expertos.
¡Esperamos poder seguir contando con vosotros en esta nueva etapa y habernos ganado vuestra confianza!

viernes, 5 de septiembre de 2014

Vuelta al Cole

Independientemente de que hayan tenido un verano repleto de actividades o lleno de quejas por lo aburridos que estaban por no tener nada que hacer, los niños lo suelen “pasar mal” cuando les toca volver a ir al colegio.


Luchar contra los nervios del primer día

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Como en cualquier situación nueva, empezar a ir al colegio por primera vez, iniciar un nuevo ciclo educativo o cambiar de colegio, requiere su tiempo de adaptación. Recuérdale que todo el mundo está un poco nervioso el primer día de clase pero que en muy poco tiempo ir al colegio se convertirá en una rutina.

- Remarca las cosas positivas de volver al colegio como: ver a los amigos, conocer a nuevos compañeros, estrenar material escolar, participar en deportes u otras actividades.
- Es importante que hables con su hijo sobre lo que le preocupa y que le transmitas seguridad: ¿Teme no poder hacer nuevos amigos o no llevarse bien con los profesores? ¿Le estresa el hecho de pensar que tendrá que hacer trabajos y deberes escolares? ¿Le preocupan las burlas que recibió el año pasado?
- Considera la posibilidad de adaptar tu propio horario para hacerle a tu hijo la transición algo más llevadera. Es beneficioso que los padres estén en casa cuando el hijo vuelva del colegio durante la primera semana de clase.
- Si tu hijo cambia de colegio, intenta organizarle una visita antes del primer día.

- Para contribuir a aliviar los nervios de la vuelta al colegio, prueba establecer una rutina a la hora de acostarse que sea coherente con el horario escolar unos días antes de que empiecen las clases.

Asimismo, asegúrate de que tu hijo:
•   Duerme lo suficiente (los niños cansados no rinden y están de mal humor).

•   Toma un desayuno saludable (los niños están más alerta y rinden más en el colegio si toman un buen desayuno cada día).
Explícale a tu hijo que para los profesores también es su primer día de clase, y que la primera impresión que él le cause al profesor es muy importante y es la que al profesor le quedará fijada, más tarde cambiar las percepciones es difícil. Por tanto es importante ser educado, amable y portarse bien el primer día.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Cómo seleccionar un cuidador o canguro


EL PRIMER CONTACTO: LA ENTREVISTA TELEFÓNICA.
En el primer contacto telefónico con una posible canguro se le debe informar de:
 - Edad de los niños
 - Horas, días o tiempo en que los necesitáis.
 - Cantidad de dinero que pensáis pagar.
 - La forma de pago.

Si la persona parece interesada, hacerle unas preguntas para ver si a vosotros también os puede interesar, sugerencias:
 - Preguntar sobre su situación actual: ¿Por qué está buscando este trabajo? ¿Cuáles son sus planes de futuro?
 - Preguntar sobre experiencias anteriores: número y edad de los niños, ¿Qué le gusta hacer con los niños?
Asegurarse de que pueda ser regular en el trabajo. Que no tenga otras obligaciones o responsabilidades prioritarias. Si, en general tiene buena salud.
 - Pedir referencias. Nombres y teléfonos.
Escuchar “entre líneas” es muy importante. No solo como responde a las preguntas específicas sino como os parece que lleva la conversación:
 - ¿Parece vaga?
 - ¿Parece organizada?
 - ¿Parece capaz de tomar iniciativas y responsabilidades en resolver problemas potenciales?


EL SEGUNDO CONTACTO: EN CASA.
Después de la conversación inicial y de revisar sus referencias, citarla en vuestro domicilio. En el momento de la entrevista debe estar en niño, para que pueda conocerla, pero sobre todo para observar el comportamiento de la cuidadora con el niño.
 - Informarle de cómo es vuestro hijo, sus horarios, sueño y juego.
 - Hablar de aspectos educativos que son importantes para vosotros como:
   - Forma de actuar cuando el niño llora.
   - Opiniones acerca de la disciplina.
   - Opiniones acerca de enseñarle a controlar los esfínteres.
   - Ideas para hacer actividades con él.
   - Hablar sobre lo que se espera de ella como cuidadora siendo muy claros respecto a las normas que vosotros tengáis como: fumar, comidas, salidas, visitas, uso del teléfono etc.
   - Revisar la cuestión económica. Es recomendable después de arreglar el trato dejarlo por escrito para ambas partes. Así se evitaran confusiones
   - Quedar de acuerdo en la forma de prescindir de los servicios con la suficiente antelación por ambas partes.
   - En función de las horas trabajadas informaros de la normativa de las empleadas de hogar, seguros, pagas dobles etc.


DESPUÉS DE VUESTRA SELECCIÓN
El primer día que trabaje es recomendable:
- Recorrer toda la casa haciendo hincapié en las medidas de seguridad, el botiquín, salidas en caso de incendio. A vuestro hijo le encantará enseñarle la casa y es una forma de facilitarles el encuentro.
- Facilitar los números telefónicos de los padres, abuelos y demás persona allegados que puedan ser avisadas lo más rápidamente posible en caso de urgencias, así como el teléfono del pediatra y demás servicios de urgencias.
- Proporcionarle los documentos médicos necesarios (cartilla SS u otros) para que el niño pueda ser atendido en un servicio de urgencias incluso sin la presencia de los padres.

No olvidéis que los “canguros” para unas horas sueltas durante el día o por la noche, suelen hacer este trabajo para obtener dinero extra. Generalmente son jóvenes y con muy poca formación. Se deben seleccionar entre un circulo de personas muy recomendadas. Una posible solución es que sea una vecino/a jovencito de los que todavía no salen por la noche pero que podéis hablar también con sus padres, estos agradecerán que sus hijos tengan unos ingresos y que vosotros depositéis la confianza de cuidar a vuestro hijo/a en su hijo/a, por lo que ellos también estarán atentos, tampoco quieren que su hijo tenga una mala experiencia.

lunes, 11 de agosto de 2014

¿Qué tipo de accidentes pueden ocurrir en el hogar?

Las causas más comunes de accidentes en el hogar son las quemaduras, la sofocación, los ahogamientos en el agua, los ahogamientos por ingerir objetos, las caídas, los envenenamientos. La mayoría de los accidentes ocurren donde existe estos riesgos:

•  Agua - en la cocina, en el baño, en las piscinas o en las bañeras.

• Calor o llamas - en la cocina o en el parrilla y con la plancha.

•  Sustancias tóxicas - debajo del fregadero de la cocina, en el armario de las medicinas, en el garaje, o donde se guarden las herramientas.

•  Posibilidad de caídas - en las escaleras, pisos resbalosos o desde ventanas.


 Se puede tomar precauciones para que estos lugares sean más seguros, pero lo más importante es que recuerde vigilar a su hijo(a) en todo momento. Incluso si su hogar está a prueba de bebé , los bebés o los infantes pueden caerse en tan sólo un instante, lo mismo ocurre si quieren tocar una estufa caliente o ponerse un objeto dentro de su boca. Vigilar a los niños es su mejor defensa.
A pesar de todo, los accidentes siempre van a ocurrir, así que es importante estar preparados. Es una buena idea:
1. Aprender Resucitación Cardiopulmonar (CPR) ante los ahogos y la Maniobra de Heimlich, ante los atragantamientos

2. Mantenga los siguientes datos cerca de su teléfono (para uso de los padres o de la persona a cargo del cuidado de los niños (as):

  • Número del centro de control de toxicología y envenenamientos: 915620420
  • Número de teléfono del médico del niño(a)
  • Número de teléfono del lugar donde trabajan la madre y/o el padre del niño(a)
  • Número de teléfono de los vecinos o familiares del niño(a) (en caso de que necesite que otras personas cuiden a otros niños(as) en la casa en caso de una emergencia)
3. Tenga un botiquín de primeros auxilios y mantenga las instrucciones dentro del mismo

lunes, 4 de agosto de 2014

Dieta Sana en Verano



Los niños no comen los meses de verano en el colegio y durante las vacaciones las comidas en familia son un buen momento para la adquisición de buenos hábitos alimentarios.
  1. Es más probable que coman frutas, vegetales y cereales.
  2. Es menos probable que coman refrigerios poco saludables.
  3. Ofrecen la oportunidad de presentarle al niño nuevos alimentos.

Los niños comen lo que ven por lo que conviene tener en casa:
Frutas y verduras, tratando de servir un mínimo de cinco porciones diarias. Asegúrese de servir frutas y verduras en todas las comidas.
Carnes desgrasadas y otras buenas fuentes de proteína, como el pescado, los huevos y los frutos secos.

Panes integrales y cereales, para que el niño ingiera más fibra.

Limitar el consumo de la grasa, evitando las comidas fritas y cocinando los alimentos en el horno, en la parrilla o al vapor.
Moderar las comidas en restaurantes rápidos y los refrigerios poco nutritivos, como las papas fritas y los dulces. No los elimine por completo de su casa, pero ofrézcalos “de vez en cuando” para que el niño no se sienta privado de ellos.

Limitar las bebidas dulces, como las gaseosas y las bebidas con sabor a fruta. En cambio agua en abundancia.

Cómo dar un buen ejemplo

La mejor manera de estimular al niño a comer de manera saludable es dando el ejemplo. Los niños imitan a los adultos que ven a diario, aproveche la oportunidad que le dan las vacaciones.

Involucre a los niños

A la mayoría de los niños les agrada participar en la selección de los alimentos que se sirven en las comidas. Converse con ellos sobre las diferentes opciones y la planificación de una comida equilibrada. Algunos niños quizá deseen ayudar en la compra y en la preparación de los alimentos. En el supermercado, enseñe a los niños a leer las etiquetas para que comiencen a aprender sobre los valores nutritivos.
En la cocina, asígnele a su hijo tareas apropiadas para su edad y al final de la cena, no se olvide de elogiar al cocinero. Otra buena razón para involucrar a los niños es prepararlos para que tomen buenas decisiones en lo que respecta a los alimentos que comen. Eso no quiere decir que repentinamente su niño preferirá una ensalada a las papas fritas, pero los hábitos alimenticios que se le inculquen en el presente pueden ayudar a encaminarlo hacia decisiones más saludables el resto de su vida. Y otra buenísima razón es que aprenden a colaborar en las tareas domésticas desde siempre.

lunes, 28 de julio de 2014

¡Aprovecha las vacaciones para formarte en pediatría!

Ahora que se acercan las vacaciones, se tiene más tiempo para la lectura. En lugar de aconsejaros una novela, que sería lo propio, os voy a recomendar un libro escrito por un pediatra al que no conozco personalmente pero que tras leerlo, suscribo en su totalidad.

Se trata del libro de Jesús Martínez que de una manera informal, con mucho humor y sobretodo con mucho sentido común, repasa las inquietudes mas frecuentes de los padres. Las pondera, a mi criterio, en su justa medida. En el libro describe muchas situaciones en las que nos encontramos con frecuencia los pediatras y escribe lo que muchos pensamos y no podemos decir, pues no se nos entendería.

El libro "El médico de mi hijo", aboga por devolver el control a los padres, formarlos y convertirlos en uno padres sabios, sensatos, que conozcan bien a su hijo y sepan darle en cada momento lo mejor.

Es decir, aumentar su independencia, su autonomía y su seguridad que yo personalmente creo que se ha perdido, porque se ha perdido la "cultura popular" que se trasmitía oralmente dentro de las familias de generación en generación. Por una parte por el cambio en las costumbres y por otra por el cambio del modelo familiar: de la familia grupal a la familia nuclear.

Este libro aboga, como ya he dicho, para que los padres mejoren sus conocimientos como cuidadores, otros niveles de conocimientos son muy superiores a generaciones pasadas.

Nuestro proyecto de asesoría pediátrica online se basa en los mismos criterios, solucionar las cosas en casa, pero eso no es incompatible con informarse y asesorarse desde casa.

Es cierto en el 80% de las visitas a los servicios de urgencia pediátricos, no son urgencias, son dudas, son inseguridades, son situaciones leves y frecuentes que a generaciones anteriores no se les hubiera ocurrido llevar a un hospital pues ya sabían qué hacer y lo hacían bien.

Tenemos muchos licenciados/as, muchos/as profesionales pero muy pocos cuidadores-criadores bien formados, los hemos de formar, en ello estamos, este libro es una gran contribución. Creemos que nuestro servicio de asesoría pediátrica online también lo es.
Tu Pediatra Online quiere formar parte activa en este empoderamiento activo de los padres y se pone a su servicio.

¡Que disfrutéis leyéndolo! ¡Buenas vacaciones!


miércoles, 23 de julio de 2014

¿Cuándo debe empezar a comer sólidos un bebé?

Depende mucho de los antecedentes alérgicos y de obesidad, de la ganancia de peso que haya ido teniendo y de su madurez neurológica.


 
En general se recomienda empezar entre el cuarto y sexto mes. No existe ninguna prisa por introducir muchos tipos de alimentos, por el contrario muchos de ellos se recomienda introducirlos tardíamente como el gluten de los cereales o incluso más tarde el pescado y los huevos hacia el noveno mes, existen pequeñas variaciones según la evolución y crecimiento de cada bebé.

viernes, 11 de julio de 2014

El cuidado de los niños con fiebre


 La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma de que algo más está ocurriendo en el cuerpo.
Ya que tu hijo podría tener fiebre sin estar caliente, tómale siempre la temperatura durante por lo menos 1 minuto antes de decidir lo alta que la tiene.
He aquí algunas medidas que puedes tomar si tu hijo tiene fiebre.
Para aliviar las molestias de la fiebre.
Si tu hijo tiene fiebre, tómale la temperatura varias veces al día y prueba los siguientes consejos:

  • Dale líquidos para reemplazar los que ha perdido sudando. Barritas de zumo congelado son una buena manera de suministrar líquidos.
  • Si el niño se siente incómodo, dale un baño de esponja fresco y paracetamol para tratar de rebajar la fiebre.
  • No des nunca aspirinas a niños menores de 18 años.
Puntos importantes sobre la fiebre:
  • La manera más precisa de medir la temperatura a niños pequeños es con un termómetro rectal. Si no sabes bien cómo usar este dispositivo, pídele instrucciones a tu pediatra.
  • La fiebre podría requerir atención médica si llega a las siguientes temperaturas:
  • 37,5°C o mayor en niños de menos de 3 meses;
  • 38°C o mayor en niños de 3–36 meses;
  • 39°C o mayor en niños de más de 36 meses.
  • Viste a tu hijo con ropa ligera, cubriéndole sólo lo necesario para que no tenga frío.
  • Recuerda que el ejercicio, las comidas, la agitación y las bebidas calientes o frías son factores que pueden afectar la temperatura de tu hijo.
  • El niño puede tener diversas reacciones a la fiebre; por ejemplo, podría estar bien aun teniendo fiebre alta o sentirse fatal con una fiebre baja.
Cuándo debes llamar al pediatra:
Llama al consultorio de tu pediatra si el niño tiene cualquiera de los signos o síntomas siguientes:

  • Fiebre alta o que persiste durante más de 2 días a pesar de los medicamentos
  • Respiración rápida o falta de aliento
  • Tortícolis o dolor de cabeza
  • Dificultad para tragar
  • Flema persistente marrón, verde o sanguinolenta
  • Signos de deshidratación, que incluyen sed intensa, orina amarilla oscura, disminución de la orina, ojos opacos o hundidos, piel reseca y labios cuarteados o resecos
  • Aspecto que a tu parecer no es normal, incluso después de haberle dado un analgésico

martes, 1 de julio de 2014

Consejos para tratar la intolerancia a la lactosa


Muchas personas tienen intolerancia a la lactosa, es decir, no pueden digerir la lactosa, el azúcar que se encuentra en la leche y los productos lácteos. La lactosa sin digerir no hace daño, pero puede provocar síntomas molestos. Afortunadamente, es posible reducir estos síntomas si se limita la ingestión de lactosa.
Encuentra el límite de su hijo/a
Muchas personas con intolerancia a la lactosa piensan que no pueden consumir ningún producto lácteo. Pero en realidad es posible comer o beber pequeñas cantidades de lácteos sin tener síntomas.
Para encontrar el límite de tu hijo/a, toma nota de lo que come y bebe, así como de los síntomas que experimenta. De esta forma podrás descubrir cuáles son los productos lácteos que tolera y en qué cantidades.
Lácteos                                                  No lácteos
Leche, crema                    Bebida de soja, bebida de arroz, sustituto de crema
Queso                              Algunos quesos maduros
Mantequilla, margarina      Margarina sin leche, aceite vegetal
Helado                             Sorbetes de fruta, helados de zumos
Consejos para evitar los síntomas:
  • Elije productos lácteos con bajo contenido de lactosa, como quesos maduros (como manchego, parmesano y cheddar).
  • Consume alimentos con fermentos activos, tales como yogur. Los fermentos activos facilitan la digestión de la lactosa.
  • Cuando consuma productos lácteos, combínalos con otros alimentos para reducir los síntomas.
  • Cuando cocines, usa zumo de frutas en lugar de leche.
  • Evita que ingiera muchos alimentos con alto contenido de lactosa (como leche, mantequilla y helado) a la vez.
Haz que ingiera otros alimentos ricos en calcio
Al consumir menos productos lácteos, tu hijo/a ingerirá menos calcio. Consulta a su pediatra si debe tomar suplementos. Además, trata de que consuma más alimentos no lácteos, ricos en calcio, tales como:
  • Brócoli, col, hojas de nabo
  • Pescados con espinas comestibles (sardina en lata)
  • Brotes de soja
  • Alubias rojas y blancas
  • Almendras y avellanas
  • Zumo de naranja, bebidas de soja y arroz, con calcio añadido.