Como en todo, es una cuestión de actitud. Para conseguir un proyecto y tener éxito la actitud es lo más importante. Y en este caso, tener una familia es sin duda un proyecto en donde la actitud juega un papel muy importante.
Actitud. Antes
del embarazo, cuidándose y compartiendo hábitos de vida saludable para él,
estará más sano y será más fértil. Para ella, teniendo una vida saludable será
más fácil quedarse embarazada.
Actitud.
Durante
el embarazo, prestando atención a los cambios que se van produciendo en la
futura madre, en nueve meses aumenta su peso unos 10 Kg, (más o menos un 15% de
su peso) y eso es mucho cambio. Hay que cuidar la alimentación y los hábitos de
deporte tienen que ser adecuados, sabiendo que el embarazo no es una enfermedad, todo lo contrario. Hay muchos
miedos que se necesitan compartir. Tiene que haber un acompañamiento y sobre todo en el último trimestre,
cuando el embarazo es más duro y por lo tanto la madre se siente torpe y no
descansa bien. El padre puede encargarse de más tareas domésticas, de compartir
sus temores y de cuidar a la mamá ya que la tranquilidad que ella perciba es
tranquilidad que disfruta el bebé.
Compartir.
Es
fundamental. Desde el primer momento al realizar el test del embarazo. En
la elección del nombre del bebé. En compartir los cambios físicos que está
viviendo la futura madre, la ilusión de las patadas del bebé.
Que la mujer embarazada lleve un estilo de vida saludable renunciando a ciertos
hábitos, como puede ser el tabaco o el alcohol. Si el padre también renuncia, a
ella le ayudará. La mamá no puede convertirse en fumadora pasiva y al padre
también le ira bien dejar de fumar: la ilusión de un hijo es un incentivo
importante.
La dieta sana
también beneficia a ambos y 9 meses es un periodo suficientemente largo para
adquirir buenos hábitos alimentarios, útiles de por vida.
Ginecólogo y clases de preparto
Otro acompañamiento muy reconfortante para la mujer y que afianza la pareja son las visitas al ginecólogo, para realizar la primera ecografía, para hacer el seguimiento, entre otros. Son momentos emocionantes y únicos. El papel del padre en el parto también es importante, así que es bueno acompañar a la mamá a las clases de preparación al parto. Se aprende mucho sobre el embarazo, el parto y el cuidado del bebé, donde el papá también tendrá mucho que decir y que aportar.
Preparando la llegada del bebé
Los últimos preparativos para la llegada del bebé
no son tarea fácil y seguro que quieren ayuda. Para que todo esté listo en
la habitación: la cuna, la canastilla y muchos más. También es
recomendable que en esos últimos meses el padre le hable al bebé, porque aunque
no haya nacido puede oír y empezar a conocer la voz. Es el inicio de un vínculo
que hará que el papá se sienta padre desde antes de nacer.
El papel del padre es importante porque ha de cuidar a
la mujer embarazada, hacer que se sienta bien, fuerte y segura,
sobre todo al final del embarazo. Es importante que se la escuche, saber cuáles son sus necesidades y entender la gran revolución hormonal
y física por la que está pasando.
A la vez las madres tienen que dejar que se las cuide y
tienen que saber compartir los
cambios, el hijo es de ambos.
Después de tantos años de trabajo como pediatra, no
puedo reprimirme delante de las madres que dicen: “no me come”, “no me duerme”,
“me llora mucho”. Siempre les contesto: que suerte que no te coma, pues debe hacer
daño. Al principio no lo entienden pero observando al padre la complicidad se
crea al instante y casi suplican sin decirlo que es así, que él está solo de
acompañante.
Mamás compartir,
hay que evitar que esto ocurra. El bebé necesita una mamá y un papá, a ambos.
Os aseguro que no hay nada más satisfactorio que ver a tus hij@s jugando con su
padre y eso no se improvisa.
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